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2018, Junio — ¡Hola! (España) — MONICA BELLUCCI habla para ¡HOLA!

Embajadora de la nueva línea facial de NIVEA
MONICA BELLUCCI HABLA PARA «¡HOLA!» DE SU FAMILIA, SU CARRERA Y DE CÓMO AFRONTA EL PASO DEL TIEMPO A SUS ESPLÉNDIDOS CINCUENTA Y TRES AÑOS
«He tenido suerte en la vida porque he podido ser madre. Yo solo veo ventajas»

HA trabajado con directores de todas las nacionalidades, ha recibido importantes premios a lo largo de su carrera, ha aceptado —y sigue haciéndolo— papeles de lo más arriesgados, ha posado para los fotógrafos más prestigiosos del mundo y es un símbolo de belleza atemporal. A sus cincuenta y tres años, Monica Bellucci parece tener el secreto para detener el tiempo, aunque, entre risas, asegura que no es así. Viene de ilmar en Australia, acaba de participar en una de las series más famosas de Francia y ha rodado, en Bélgica, «Spider in the web», con Ben Kingsley. Un no parar. Está ahora en Madrid, donde hablamos con ella como embajadora de la nueva línea facial «Nivea Hyaluron Cellular Filler». Entra en la sala con una gran sonrisa y su imponente belleza. Pero de ella no es su físico lo que más impacta, sino su dulzura cuando comienza a hablar. Quien se sienta frente a nosotros no es el mito, sino la persona. Y muy cercana, por cierto.
—¿Cuál es su mejor secreto para estar así de bien a los cincuenta y tres años?
—¡Casi cincuenta y cuatro! Los cumplo en septiembre. Hay cosas que me ayudan a crecer. Marcharme muy joven del pueblo donde nací me demostró que podía arreglármelas, el hecho de entrar a trabajar en la moda, que se cumpliera mi sueño de niña de hacer cine… Pienso que hay una gran dosis de fortuna en la existencia. Seguramente, mis hijas me están enseñando mucho y espero yo también poderles enseñar cosas. La maternidad me abrió puertas completamente nuevas. Y después, el propio tiempo que pasa, porque me está enseñando cosas que no sabía. Tuve dos abuelas a las que adoraba y vengo de un mundo matriarcal muy fuerte. Esas mujeres también me enseñaron muchas cosas.
—Habla de sus hijas, Deva y Léonie… ¿Su mejor papel ha sido ser mamá?

—No es un papel —ríe—, es un estado, de hecho. Tengo la suerte de que me ha pasado en la vida y yo solo veo ventajas. Se da por el placer de dar, así que es una manera distinta de ver la vida.
—¿Se considera una mujer muy protectora de los suyos?
—Sí, muy protectora. Pero, al mismo tiempo, como he tenido mucha necesidad de libertad en mi vida, quiero que mis niñas también tengan mucha libertad e independencia, al ritmo que sea adecuado para ellas.
—¿Cómo es un día en la vida de Monica Bellucci?
—Me levanto a las seis y media de la mañana, para preparar el desayuno; despierto a mis hijas y acompaño al colegio a la más pequeña. Después la recojo, la ayudo a hacer los deberes… Me gusta mucho charlar con la mayor antes de que se vaya a la cama, después de haber dormido a la pequeña, y así lo hago. Cuando trabajo es distinto: viajo, ruedo, es otro tipo de organización, pero me gusta siempre tener tiempo para ellas.
—Su carrera la ha llevado hasta Hollywood. ¿Pensó en algún momento trasladarse allí con su familia?
—No, nunca he sido una actriz hollywoodiense.
He hecho películas en Estados Unidos, pero siempre siendo muy europea. Siempre me ha gustado ir alternando entre una película en inglés, una en francés, en serbio, en italiano… Y, gracias a mi trabajo, he podido conocer culturas completamente distintas. La parte humana de mi trabajo para mí es muy importante.
—¿Se siente halagada cuando dicen de usted que es una de las mujeres más bellas y sensuales del mundo?
—No me halaga —ríe—, porque yo siempre he dicho que la belleza es un don. Y además se transforma, por lo tanto, es un regalo que tienes que saber transformar. Si, con cincuenta años, pretendes tener el mismo aspecto que con veinte, estás completamente loca. Y, además, vives fatal. Cuando tienes belleza física hay que saber dejar que se vaya… abandonarla y pasar a otras cosas. Porque, si no hay nada detrás, cuando la belleza de los veinte se va, se convierte en nada. Se cae la máscara y queda el vacío —ríe la actriz—.
—¿Qué ve cuando se mira al espejo?
—Veo que el tiempo pasa, claro, pero se trata, sobre todo, de que la escala de valores es distinta. Las cosas que valorabas a los veinte no son las mismas que las de ahora. Y eso es lo que marca la verdadera diferencia.
Hay que aceptar que el tiempo pasa; sencillamente, si queremos morir siendo mayores, habrá que aceptar envejecer. Y no digo esto porque crea que hay que resignarse, es más, hay una nueva energía que llega y es más poderosa. Con cincuenta años tienes una energía mucho más potente que cuando tienes veinte. La edad es, sobre todo, un estado de ánimo.
—Aeste respecto, ¿qué siente al haber sido elegida para protagonizar una campaña de belleza?
—De alguna manera, se exalta la femineidad y me gusta que hayan elegido a una mujer madura. Quiere decir que hay un gran respeto por la mujer y también por el paso del tiempo. Hoy las mujeres ya no tienen miedo de envejecer. Siempre se les ha dicho que, después de una cierta edad, todo cambia, y, sin embargo, nosotras tenemos la prueba de que no es cierto, que las mujeres se expresan cada vez más en el campo social, económicamente son cada vez más independientes y, gracias a esto, están pasando ya al plano superior y más difícil, que es la independencia mental.
—¿Cuántas horas al día dedica a cuidarse para estar bien?
—Cuando tengo tiempo me gusta ocuparme de mí, por lo tanto, disfruto de una buena ducha caliente,  de dormir bien, beber agua, hacer deporte, intentar comer bien. Hay que ponerse una buena crema hidratante y cuidarse la piel, pero, claro, no siempre las mujeres tenemos tiempo para poder hacerlo. Y eso que hablo como mujer que tiene la suerte de tener más ayuda. Llevas al niño a la guardería, vas a trabajar, le recoges por la tarde, vas a casa, le preparas la cena… Tienes tantas cosas en qué pensar que una se olvida de sí misma.
—¿En su carrera y en su vida ha logrado sus metas?
—Doy siempre las gracias a mi trabajo. Vivo con expectación cuando me llega un nuevo guion, trabajar con un director que me guste… aún el set es un mundo que me estimula muchísimo. La creatividad es algo que aún me hace sentir viva. Y, además, también estoy descubriendo que después de cincuenta años se puede continuar una carrera, algo que no sabía cuando era joven. Descubro que los papeles llegan, que son aún más interesantes y que hay otro tipo de femineidad que puedes explotar. Jamás pensé que sería así de afortunada.
Texto: MARTA GORDILLO


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